Año Nuevo, mi armario y sus “porsis”

principal armario

Año nuevo, vida nueva. Lo que significa un nuevo corte de pelo, ponerse nuevas metas, aprender un nuevo idioma, comenzar a leerse un libro nuevo, engancharse a nuevas series, conocer nuevos colegas, apuntarse a un nuevo gimnasio… nuevo, nuevo, nuevo… etc, etc, etc. Que sí, colegas, que está muy bien. Que todas esas listas de propósitos son súper chulis y que, aunque pobres, siempre comenzamos enero con ganas a tope. Pero seamos realistas: los propósitos (casi) siempre se quedan en propósitos. Por eso yo no vengo a hablaros de pamplinas. No voy a comenzar el 2017 aburriéndoos con una lista interminable de cosas que probablemente reescriba el próximo año. No. Hoy voy a escribiros de mi armario y sus “porsis”, que vienen muy a cuento en el mes en el que estamos y que, porque no decirlo, también molan cacho.

ropa vieja

Tengo el armario lleno de porsis que no me pongo. Soy incapaz de tirarlos. Los porsis son prendas viejas y pasadas de moda, generalmente aburridas, muchas de ellas con rotitos y pelotillas. Hay, no obstante, alguna nueva que aún no he estrenado y a la que ni siquiera he quitado la etiqueta. En su momento me pareció una buena compra. Lo cierto es que podría donarlas, venderlas o arrojarlas directamente al contenedor de la basura (o la hoguera, lo que más te mole). Pero… lo reconozco, me veo incapaz. Los porsis se aferran a tu corazoncito como los ojos del gato de Shrek a tu retina. Y me dan seguridad que flipas. ¿Por qué? Porque los porsis me esperan…

… por si algún día tengo toda la ropa sucia

… por si, casualmente, vuelven a llevarse

… por si, de repente, me vuelvo a enamorar de ellos

…por si, simplemente, me da el venazo de volver a ponérmelos

por si…

fondo armario

Muchachita, no te compliques. Ya lo dice el lema: año nuevo, ropa nueva. Y enero es el mes más idóneo para renovarte (sí, siempre me auto convenzo) ¿Te doy razones?

  • Porque los porsis están hartos de tragar polvo en tu armario, esperando a que una princesa guerrera venga a rescatarlos.
  • Porque es buen momento para deshacerte de lo que ya no usas y, de paso, hacer más espacio.
  • Porque, para sobrellevar la cuesta de enero, puedes sacar algo de money vendiendo algunas cositas.
  • Porque se te hacen los ojos chiribitas cuando llegan las rebajitas.
  • Y la más importante de todas: porque no eres una chica corriente y tienes que ir divina de la muerte.

fashionista

Oh My Deer! aconseja

Lo primero de todo: localízalos. A veces se mostrarán escurridizos y se esconderán en los lugares más insólitos, como debajo del colchón (sí, me ha pasado); otras, te regalarán los oídos y se inventarán mil excusas para quedarse. Pero… ¡ojo con escucharles!

Después, y una vez seleccionados, divide tus porsis en cuatro grupos:

  1. Los que vas a tirar. Estos son los roídos, los de las pelotillas y los que se transparentan cual paño viejo de cocina.
  2. Los que vas a donar. Estoy hablando de los que, aun estando bien, ya no te vas a poner. Nada de meter cosas que no darías ni a tu perro. Un poquito de por favor.
  3. Los del DIY. Porque a las chicas de Oh My Deer! nos encanta customizar y dar una segunda vida.
  4. Los que quieres vender. Como, por ejemplo, los que no hayas llegado a estrenar o los que sean realmente vendibles. Es el caso de los bolsos, los tacones no demasiado usados o los abrigos.

armario

El mejor plan

Ya que estamos listas para comenzar el nuevo año tirando lo viejo y reorganizando nuestros armarios y, además, nos encanta celebrar y hacer fiestas por todo-todito-todo, ¿qué tal si te pones manos a la obra y organizas una swap party? Puede que ya hayas oído hablar de ella. Si no, te diré que, en líneas generales, se trata de hacer una fiestuki bien chuli con amigas en la que escuchar música, tomar unos aperitivos y, por supuestísmo, intercambiar y vender vuestra ropa. Hasta podéis organizar un pequeño taller en el que customizar alguna prenda. ¡Échale imaginación! Piénsalo: pasarás un rato divertido, haciendo lo que más te gusta, te desharás de aquello que ya no usas, y te llevarás a tu casa nuevas adquisiciones. ¡Un plan perfecto para chicas! Y… ¿qué más se puede pedir?

swap party

Año nuevo, vida nueva.

Y ropa.

Mucha ropa.

Montones de ropa.

Imágenes vía

Ecología hoy, Mundo TKM, Sophie Kinsella, Interiorismos, Cash Back

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