Distimia, la depresión de las mujeres millenial

distimia

Sé que a veces no mola hablar de estos temas, pero conversemos de cosas serias. Se llama distimia y es la depresión del siglo XXI, afectando a cerca de un 30% de personas, la mayoría de ellas mujeres. Es cierto que todas tenemos en nuestro sistema inmunológico psicológico la habilidad de ser felices, pero a veces es nuestro propio ser el que nos ahoga, en un intento hostil de volvernos pequeñas… hasta hacernos desaparecer. Puede que al principio no lo sintamos, o ni siquiera seamos conscientes de los síntomas. “Una mala racha”, nos decimos. Pero la “mala racha” va sumando meses y una voz en negativo transforma en nuestro interior todo lo que nos rodea. ¿Cómo identificar que eres distímica?

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Se habla muy poco de la distimia y, sin embargo, la tenemos bien presente. Resulta (casi) imposible no conocer a alguien que la padezca. Especialmente si perteneces al sexo femenino. Se trata de un mix que mezcla el ser mujer, millenial, madre, pareja, trabajadora (a veces de forma múltiple), con el pasar horas conectada a un ordenador o un smartphone (con especial hincapié en las redes sociales) y, además, tener una personalidad muy crítica y autoexigente. Una bomba de relojería que, si no se controla, un buen día decide estallar y hacer ¡boom!

LOS SÍNTOMAS

Según los expertos, la distimia puede durar semanas, meses o años. Hay personas que incluso han permanecido en este estado durante, prácticamente, toda su vida. Y llegan a creer que realmente esos rasgos forman parte de su personalidad, cuando en realidad se trata de una patología. De hecho, los síntomas están muy relacionados con el efecto TATT, también llamado el síndrome Tired All The Time. Porque ser distímica es muy parecido a “estar cansada todo el tiempo”. Cansada del trabajo, de tu pareja, de tus hijos, de tus amigas, de la vida. C-A-N-S-A-D-A. Ni siquiera eres una hater. Simplemente, tu estado anímico ya no tiene ganas de luchar.

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Antes de continuar, hazme (y hazte) un favor y responde a estas cinco preguntas.

  • ¿Tienes tendencia a estar triste y te enfadas con facilidad?
  • ¿Te duele la cabeza muy a menudo y sientes cansancio crónico?
  • ¿Te cuesta dormir y descansar por las noches?
  • ¿Sientes que, cada día que pasa, te cuesta más concentrarte y recordar las cosas?
  • ¿Te cuesta ver el lado bueno de la vida?

Si tu respuesta a todas estas preguntas es “sí”, sentimos comunicártelo, pero lo más probable es que seas distímica.

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¿QUÉ PUEDO HACER?

Lo primero de todo, es que te pongas en manos de un experto. Se puede salir de esto sola, pero es más complicado de lo que crees. Además de esto, ¿qué gestos te pueden ayudar a combatirla?

  1. Dedícate tiempo. Sí, a TI. A hacer las cosas que te gustan, aquellas que te hacen feliz: pintar al aire libre, apuntarte a clases de baile, dar paseos por el campo…
  2. Márcate metas fuera de tu entorno laboral. Si tu trabajo te está quemando, quizá sea buena idea que te fijes objetivos que dependan exclusivamente de ti. Por y para ti. Por ejemplo: empezar a escribir ese libro que siempre quisiste, correr una maratón de 10 kilómetros, aprender un nuevo idioma, etc. Algo que te motive y nunca tuviste fuerza de emprender.
  3. Relativiza. Una vez me dieron un buen consejo: “sé selectiva en tus batallas. A veces es mejor tener paz que llevar razón”. Y, ¡oye! La vida me va mucho mejor desde que me lo aplico.
  4. Cambia la forma de expresarte (y de pensar). Sustituye los “tendría que” por los “voy a”, los “me preocupa” por los “me importa”.

Y, por último, asume tu patología. No la veas como una enfermedad grave de la que no se tiene cura. Admitirla es el primer paso para salir de ella. Y es más común de lo que crees. Muchas mujeres la padecen, y muchas mujeres la vencen. Si ellas pudieron, ¿por qué tú no? De nosotras depende cómo queremos vivir y cómo queremos ver el mundo. Actúa. La clave está en ti misma, no en los demás. La batalla contra una misma es la peor que podemos librar. Pero una vez la ganamos, -¡ay querida!- nadie nos puede parar…

Imágenes | The Native Fox

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