Feminismo del 99%: Por un día de la mujer verdaderamente inclusivo

El Día Internacional de la Mujer se originó en honor a la huelga de las trabajadoras textiles de 1908. Protestaron por unas lamentables condiciones laborales y la reivindicación del derecho al voto. Ese día se produjo una marcha de 15.000 mujeres exigiendo más derechos y mejores condiciones laborales para todas. En 1911 la muerte de 149 mujeres trabajadoras por un incendio en la fabrica textil Triangle Shirtwaist de Nueva York visibilizó la necesidad de reivindicación de una forma trágica. Desde entonces las reivindicaciones laborales se han mantenido presentes, institucionalizando el Día de la Mujer Trabajadora.

Tiempos convulsos como los actuales son buenos para los movimientos sociales y la unión de las causas.  La Women’s March del pasado 21 de Enero fue una demostración más de que no estamos solas y no vamos a tolerar que un presidente misógino, sexista y racista nos pisotee. Y solo por sus ganas de demostrar que no es el hombre pequeño y miserable que es en realidad.

Pero, aunque me duela, por fin me atrevo a decir que la alternativa mejor tampoco es Hillary Clinton. Por mucho que nos encante de rosa y que se haya atrevido a reivindicar que los derechos de las mujeres son también derechos humanos. No es suficiente. La situación global de desigualdad y pobreza en hombres y mujeres requiere dar un paso más allá.

Hillary representa lo que se conoce como el “lean-in feminism”. Se basa en la consideración de que la última frontera a cruzar para romper el techo de cristal es que una mujer llegue a la presidencia de la primera potencia mundial. Pero, por mucho que nos gustaría ver a una mujer a los mandos de la Casa Blanca, no es a cualquier precio ni un fin en sí mismo. Necesitamos que sea una mujer comprometida con la problemática de las mujeres de clase trabajadora, de todas las razas y orientaciones sexuales.

El feminismo corporativo, como también es llamado, no ha conseguido ni mejorar ni incluir la diversidad de lo femenino, ni tampoco a los hombres, cómo otras víctimas del patriarcado. Para ello no solo se necesita luchar por la igualdad en derechos humanos,  sino sobre todo por los derechos sociales de todas (y todos). Trabajar en políticas que defiendan y protejan las tareas reproductivas y garanticen una protección de derechos laborales para todas (y todos también).

Hacia un feminismo más inclusivo: El Feminismo del 99%

Por estas razones, se está empezando por abogar por el Feminismo del 99%. Un Feminismo que rechaza la idea de que el rol de las mujeres en sociedad se limita a llegar a posiciones de élite en el mundo de los hombres; el  capitalismo masculinizado. Siguen pendientes de resolver cuestiones tan básicas como el acceso igualitario a programas de salud reproductiva, el aborto o la brecha salarial. Una mujer negra gana 0,63 céntimos por cada dólar que gana un hombre blanco. No son pájaros en mi cabeza, son hechos y datos.

El Feminismo del 99% va más allá de las Hillarys y CEO’s del mundo. Sin desmerecer su gran labor por marcar la diferencia en un mundo de hombres. Si queremos ser más libres necesitamos ser más inclusivas. Y tener en cuenta – no solo a los hombres – sino a transexuales, homosexuales, diferentes razas, clases sociales y géneros binarios o no. Integrando a todas las mujeres, desde la prostituta a la directiva, pasando por la encargada de las tareas del hogar. Porque todas necesitamos unirnos para luchar por las garantías reproductivas y laborales.

La violencia hacia la mujer va más allá de la mera violencia física o de género. Es una violencia existencial. Que mina la autoestima y la autoreivindicación de todos y todas. La pobreza. Las relaciones de poder y propiedad del capitalismo. La discriminación política de lo diferente. La criminalización de los movimientos migratorios y el odio racial. Son formas de violencia mucho más complejas. No (sólo) te sangra y te contusiona, sino que crea una cicatriz imborrable en el alma, que marca tu manera de relacionarte con el mundo.

Las tareas del hogar siguen invisibilizadas y desvalorizadas. Pero no tenemos que olvidar que si nadie le hubiera hecho la cena a Adam Smith   – ni la colada, ni la cama, ni la limpieza – no hubiera podido escribir La Riqueza de las Naciones. Que casi mejor nos hubiera ido a todas, pero eso es otro tema. Lo que es seguro es la necesidad de visibilizar el importante papel de las tareas reproductivas y del hogar en la economía social y política actuales.

El 8 de Marzo tomaremos las calles

Es por eso que se hace más necesario que nunca unir fuerzas . Se ha producido un llamamiento a la huelga global en contra la violencia de género y en la defensa de los derechos reproductivos. El próximo 8 de Marzo saldremos a la calle por un Feminismo del 99%. Un Feminismo más inclusivo, diverso, expansivo y más global.  Por las que murieron en la fábrica, o en casa de agotamiento. Por las que no pueden con su alma para mantener a sus hijos y se enfrentan a insultos diarios por el tono de su piel. Por las que están creciendo en un mundo que las sexualiza y las obliga a crecer demasiado pronto. Por ti, por mi, por todas, presente, pasado y futuro. 
Así que únete Paro Internacional de Mujeres a las 12.00 del mediodía y sal a la calle. Por un reivindicativo Día Internacional de la Mujer, con el profundo deseo de que deje de ser necesario reivindicarlo. Recuerda, #wearetheresistance. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *