I wish you a very feminist Xmas!

¡Creo que a estas alturas de la película ha quedado claro que en Oh My Deer! nos encanta la Navidad y la purpurina en general! Ahora que ya hemos encontrado la manera de hacer que los Villancicos sean más feministas y favorezcan el consentimiento (“Baby, I’m fine with that”), nos gustaría trasladar esa idea a más tradiciones de esta bonita época del año.

¿A quien no le gustan los regalos? Pero cuando se trata de niños normalmente hacemos distinciones absurdas de cómo y con qué deben jugar. Por mucho que me encante el rosa (y lo utilice casi a diario), me parece totalmente innecesario que en las jugueterías tengas un pasillo todo rosa con Barbies, Nenucos y tablas de planchar con estrellitas. Y otro pasillo con muñecos de acción, coches, tractores y hasta pistolas. Todo en colores oscuros y “masculinos”.

¿Azul vs rosa? ¡No, gracias!

Tal y como muestran nuestras queridas amigas de Locas del Coño, la única regla a seguir sería la siguiente. Y punto.

Por una Navidad libre de sexismo

Por eso, nos alegra ver como ayuntamientos como el de Valencia o empresas como Audi se han sumado a esta iniciativa, con anuncios como los siguientes. La lucha es larga, pero se va avanzando.

Estas campañas intentan transmitir la idea de que debemos poder elegir lo que queremos. Las opciones no deben estar determinadas por el género. Hay que dejar muy claro que no se es menos femenina porque te guste el fútbol. Y sobre todo, que no se es menos masculino porque te gusten los Nenucos. El fútbol no es más que un tipo de deporte y una buena manera de mantenerte en forma. Y los Nenucos son un juguete que intenta transmitir valores de cuidado y protección.

Ni lo masculino ni lo femenino es necesariamente mejor. Lo mejor es lo que tú realmente quieras. 

 

No hace falta volverse locos tampoco, y si el niño te pide un Action Man (¿Siguen estando de moda? Sorry, no children!) o la niña una Barbie. A mí, me encantaban de pequeña, quizás tengo pequeños problemas de adicción al rosa, pero nada grave. No hay que lanzarle un discurso político a las pobres criaturas. Les podemos regalar lo que piden, pero dejar claro que hay más opciones. Y quizás podemos hacer que Santa complete el regalo con uno de estos libros, un juguete que no es ni rosa ni violento y además, educativo. En realidad la idea es que no se vea lo masculino como mejor, que haya opciones abiertas y que los niños puedan elegir con qué quieren jugar.

Al final, la segmentación de género en el mercado de juguetes no es más que una estrategia de marketing para vender más versiones de un mismo juguete, que lamentablemente está cargada de estereotipos de género. Sumado al hecho que va dirigido a los más pequeños, que están formando conciencias y aprendiendo, resulta lamentable, por no utilizar otros adjetivos más despectivos. Es nuestra labor como adultos responsables y seres humanos, tengamos hijos o no, evitar que estos estereotipos se perpetúen.

¡Dejemos de construir desigualdades y disfrutemos de unas Navidades feministas!

 

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