Mamá, de mayor quiero ser una Kardashian

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A veces me pregunto qué se les pasara por la cabeza a todas esas chicas que, un buen día, “deciden ser alguien”. Y con alguien no me refiero a ellas mismas, o a una persona destacada dentro de su profesión, ni siquiera a querer mejorar y sacar una versión 3.0 de sí mismas… no, con alguien me refiero a ser otra persona completamente distinta. ¿Qué mal día se te ocurre aniquilar a tu ser para metamorfosearte en la sombra de alguien a quien admiras?

Con esto me estoy refiriendo, por ejemplo, a todas aquellas chicas que -de repente y sin sentido- deciden convertirse en una Kardashian. Es decir: labios mega XXL, culos exageradamente gordos, pestañas postizas, pelucas, tetas ultra operadas… ¿queda algo real en todo tu existir? “Mujeres de pon y quita”, diría. Y, por supuesto, después del físico llega todo lo demás: cochazos de lujo, bolsos último modelo (mejor si son de Gucci y Louis Vuitton), ropa híper ajustada, tacones de vértigo, uñas de gato, makeup-makeup-makeup (de Kylie Cosmetics, ¡faltaría más!), novios “rapeantemente” modernillos, fiestas cool y mucho Instagram. Esa es la fórmula. E Instagram es casi lo más importante porque, si no hay nadie que “pueda observar tu nueva vida”, ¿de qué te sirve ser una Kardashian?

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A veces me gustaría coger un catalejo (no porque me considere “la vieja del visillo” ni nada por el estilo) y observar su vida fuera de la ventana que suponen las redes sociales. Estoy hablando de su REALIDAD, no la pegatina barata (vale, quizá no tanto) que muestran al mundanal gentío. ¿Qué se esconde detrás de todas esas falsas Kardashians? ¿En qué laboratorio las están clonando? La desmesura es su forma de visa vida.

 

Pero lo que más me inquieta y me llama la atención del asunto es cómo es posible mantener ese ritmo en su rutina diaria. O sea, puedo entender que un día, en un shooting… Pero vale. Okay. Pongámonos serias. Por ejemplo, ¿a quién agarran con esas garras? Si yo cuando me dejo las uñas un poco largas me cuesta coger hasta el pintalabios. O… ¿Cuántas horas tardan en restaurarse el rostro? Ni en la Capilla Sixtina. ¿Y quién les toma fotografías de absolutamente todo? ¿Tienen un personal paparazzi? Pero… ¿dónde guardan tantos ramos de rosas? Y la que siempre me he cuestionado… ¿si se pone una falsa Kardashian delante de otra, se creerán que se están mirando en un espejo?

Nunca resolveré tantas dudas como preguntas me surgen. Esto se merece un capítulo completo para Iker Jiménez en Cuarto Milenio. Aunque tienes que saber que, mientras tanto, y hasta que se resuelvan todas las cuestiones, si quieres probar a ser una Kardashian, en Instagram están proponiendo una forma muy cutre y sencilla de transformarte en una… Todo es cuestión de chapa y pintura.

¿Que no?

Imágenes vía

Jezebel, Kylie JennerFashionloovy

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